martes, 11 de septiembre de 2007

Palacio de la Justicia

Aquellas noches de bulín fueron los amagues necesarios para dar el gran salto por la ventana.
Te soñé como aquel oasis donde se renovaría mi esperanza.
Cuando la vida comenzó a arremeter contra mi voluntad, fuiste el refugio de mi batalla.
La dureza de los golpes recibidos te hizo infierno de preguntas y de soledad.
La firmeza de tu existencia transformó los golpes en lecciones y te hizo escuela de mi ser.
Con el transito de ciertas almas sensibles, fuiste la esquina donde ya no me sentí solo.
Como filial del club, latís con el canto y el baile de tu gente.
Cuartel General de enormes empresas.
Gracias por toda la alegría que me brinda saber que sos mi hogar.

Cada forma que adoptaste fue en el momento indicado, es que las risas son tan necesarias como las lágrimas ya que del contraste se aprende.
El equilibrio es justicia.

1 comentarios:

Mauro Zigliani dijo...

Uno absorve la palabra hogar de quien la habita. Toma con gratitud los prestamos infinitos, y las enseñanzas maravillosas.
The Palace of Justice, escribe apasionantes historias de jóvenes intrépidos!
Gracie per tutto