martes, 21 de abril de 2009

Equinoccio autumnal

Días que deshojan, que convierten, que transforman. Nos sorprende irreverente el frío olvidado en un sueño de verano, que a la piel estremece y susurra el principio de un invierno que aun no llega.
Con el día dimitiendo ante la noche, la dialéctica de la vida se sintetiza nuevamente y se hace carne en la escena. Movimiento estelar de los deseos, proyectos y fantasías que contrastan con lo inesperado de cada día. La difícil cotidianeidad que regresa. Son tiempos de trabajo arduo y cada paso que damos es en si una nueva prueba.
Siempre será así en épocas de mente revuelta, hay que enfrentar todo sin pestañar siquiera. La receta sin embargo vuelve a ser la que era.
En esta calma intensa de grises y hojas secas, el calor que nos falta del cielo que salga del alma nuestra. Tan solo basta recordar y sentir con fuerza, que cuando todo pase, la primavera siempre llega.
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